Todo lo que tienes que saber sobre el factoring

Estas son las claves para entender mejor el factoring

Los orígenes del factoring se remontan al siglo XVII cuando los norteamericanos demandaban productos textiles a Inglaterra. Los empresarios ingleses se veían sujetos a fuertes riesgos de impago para cobrar sus facturas al otro lado del Atlántico. De este modo apareció en Norteamérica una nueva figura financiera que ayudaría a los ingleses a garantizar el cobro de las facturas a pagar. Estas entidades financieras especializadas en factoraje, adelantaban el pago de las facturas a los empresarios exportadores ingleses a cambio de un interés por hacerlo. Así nació una nueva manera de asegurar el cobro de facturas, hace más de 300 años.

Además, la primera revolución industrial favoreció esta tendencia de los empresarios textiles ingleses de financiarse a través del factoring. Esta época, marcada por los avances tecnológicos e industriales, ayudó a desarrollar este producto financiero que, desde su nacimiento, ha sufrido pocos cambios. A día de hoy son los bancos, entidades financieras y las fintech las responsables de preservar este servicio y, de hecho, mejorarlo. Si tenemos en cuenta el origen del factoring y la fecha a la que se remonta este producto financiero, podemos decir que es de tipo convencional pues lleva más de 350 años vigente.

Pero hablemos de las cifras del siglo XXI. Según la Asociación Española de Factoring (AEF) la participación de ambos productos en la financiación del circulante de las empresas españolas alcanzó un 89% en el ejercicio de 2021, frente al 93% del ejercicio 2020. 

En definitiva, podemos decir que una empresa de factoring se dedica a adelantar las facturas pendientes de cobro de los clientes de una empresa cobrando una tasa de interés. De este modo la empresa que solicita el factoring consigue financiación en cuestión de horas. Este producto está enfocado a compañías que tengan facturas por cobrar a 30, 60 e incluso 90 días.

Además es un tipo de financiación óptima para empresas que buscan liquidez a corto plazo para pagar facturas u otras finalidades. Cuando las empresas se financian a través del factoring mantienen una tasa de crecimiento elevada pero no quedan expuestas por falta de circulante.

¿Quién interviene en el factoring?

El factoring se realiza mediante la sincronicidad de 3 sujetos:

Cedente: es quien cede las facturas a la entidad financiera.

Deudor: es quien ha de pagar las facturas a la entidad financiera.

Entidad financiera o factor: es el sujeto que paga las facturas por adelantado al cedente.

Servicios Asociados al Factoring

Por lo general los servicios que incluye el factoring son:

->La financiación

->Gestionar el cobro de esta factura

->Recibir el cobro

->Enviar al cliente el remanente

Tipos de factoring

Existen dos tipos de factoring en función del acuerdo entre el cedente y el factor; encontramos factoring con recurso sin recurso.

Factoring con recurso: el cedente debe responder a la entidad de factoring en caso de que el deudor no haga frente al pago de la factura. 

Factoring sin recurso: en este caso, el cedente queda eximido de responsabilidad si el deudor no paga la factura. 

Además de estas dos modalidades también encontramos aquellas que tienen en cuenta si se notifica o no la cesión del derecho de cobro al deudor.

Factoring con notificación: si el cedente comunica al deudor que ha contratado un servicio de factoring, estaríamos ante un caso de factoring con notificación. 

Factoring sin notificación: si el cedente no informa al deudor que ha contratado un servicio de factoring, abonará el importe pendiente de la factura. El cedente tendría la obligación de ingresar el total a la entidad financiera.

¿Por qué Factoring y no otro método de financiación?

El factoring es uno de los métodos que permite conseguir circulante a muchas empresas, entre ellas las hay que no pueden acceder a otro tipo de financiación como las líneas de crédito o préstamos bancarios tradicionales. Al apoyarse con sus propias facturas, cuyo pago debe provenir de un deudor solvente y sobre una venta ya realizada, las empresas pueden conseguir financiación. 

Podemos concluir que el dinero que ya deberías tener te lo da el factoring. Una vez emitida la factura a un cliente, cobras automáticamente el dinero que te ha proporcionado la venta del bien o servicio la factura. Recuerda que si quieres saber más acerca de finanzas y otros artículos relacionados, puedes visitar el portal del blog de Kintai.

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